El manejo de crisis en la política sirve para controlar situaciones excepcionales que representan riesgos para un candidato.

Con esta tarea se identifican posibles escenarios adversos para planificar los mensajes, definir los procedimientos y diseñar las herramientas de comunicación que sean necesarios.

Después de medir la magnitud del problema, en toda crisis es necesario identificar si la reacción debe ser difundida en pocas horas o puede esperar más adelante. Para esto, hay que contar con herramientas como comunicados de prensa, discursos y mensajes asertivos para redes sociales o medios tradicionales.

La clave para un buen manejo de crisis es identificar si están en juego el daño a la reputación, a la confianza de los electores y a la ética e integridad de una oferta electoral.

La eficiencia del manejo de una crisis política recae en la precisión y efectividad del bloqueo de la fuente de crisis, la preparación de posturas estratégicas que respondan a los públicos afectados y las tácticas emocionales de recuperación.

Cuando surge una crisis, el político necesitará un equipo de asesores que construyan el discurso que le ayudará a atender la situación que tiene enfrente, de forma que minimicen los daños a su imagen y su credibilidad.

Para resolver la crisis, un candidato político debe ser capaz de comunicar de forma empática, directa y honesta para mantener la confianza que los electores han depositado en él a través de su reputación. Lo más importante es que sea transparente, siempre diga la verdad y cuente con un protocolo de manejo de crisis.

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