Para construir una imagen política se requiere seguir cuatro pasos básicos: investigación, diseño, ingeniería y evaluación.

En la investigación se determinan las características, motivaciones, expectativas e intereses del público objetivo al que se pretende comunicar la imagen del candidato político.

El diseño, es la etapa que integra el modelo de imagen más eficiente, congruente, efectiva y convincente para presentar al candidato como una opción para solucionar los problemas de la gente.

La ingeniería de la imagen se refiere a los procesos mediante los que se definen las estrategias de comunicación y  se trabaja el posicionamiento del candidato para generar certeza, confianza, credibilidad e identificación. Estas cualidades son constantemente evaluadas por los posibles electores.

En la evaluación se revisa la eficacia del modelo de imagen y se retroalimenta al candidato sobre los resultados, a fin de realizar los ajustes necesarios, dependiendo de la percepción que logre en su público objetivo. Este proceso es permanente y, en política, tiene uno de sus momentos culminantes durante la campaña electoral.

Los elementos que componen la imagen deben ser seleccionados con creatividad, pero también con la seriedad que se necesita para que el proyecto de gestión que ofrece el candidato sea viable, obtenga el apoyo de los electores y tenga éxito en su campaña.