El discurso político es la herramienta que tiene el candidato para darse a conocer, generar interacción con sus seguidores y presentar sus propuestas al electorado.

Para que tenga una calidad memorable, el político debe tener dominio total del tema, porque no se trata solo de preparar un buen discurso con argumentos e ideas innovadoras, sino saberlo presentar.

El político usa los discursos para dirigirse en actos públicos o en los medios de comunicación, por lo que debe estar respaldado por un equipo de expertos en comunicación que realicen las observaciones pertinentes sobre las fortalezas y lo que necesite corregir para mejorarlo cada vez más.

Para dar un buen discurso hay que adaptarlo a la audiencia y el lugar en donde se va a ofrecer. El mensaje debe ser lo más personalizado posible hacia la audiencia que lo oye, cuanto más específicas sean las propuestas para las personas a las que se dirige, más eficaz será el discurso.

El candidato político debe practicar varias veces el discurso en voz alta, medir el tono de voz, y controlar sus gestos. Es recomendable contar una buena historia, ser la major versión de sí mismo y utilizar un lenguaje sencillo para capturar la atención de la audiencia a quien se dirige.

El discurso debe tener una estructura lógica, se debe construir por segmentos: inicio, cuerpo y cierre para no improvisar. Si su discurso deja claro el mensaje logrará llegar al corazón del elector, lo enamorará, podrá entregar la propuesta central de su campaña y fomentará la movilización de la audiencia a la acción.